Manco Cápac (1150 - 1178)

Manco Cápac (Manqu Qhapaq)
Manco Cápac (Manqu Qhapaq). Fundador del Curacazgo del Cuzco | Foto: Archivo El Comercio (1999)

Manco Cápac (1150 - 1178)

Quechua: "Rico Señor de Vasallos"

Fundador del Imperio Incaico. Según una leyenda colla (la leyenda de Manco Cápac) fue un héroe de naturaleza semidivina, por ser hijo del Sol. Enviado por su padre, con la misión de pacificar y civilizar a los pueblos que hasta entonces se hallaban en plena confusión, emergió de las aguas del lago Titicaca, y en recuerdo de aquel origen erigióse un templo en la Isla del Sol. Lo acompañaba Mama Ocllo Huaco, su hermana y esposa; y en la mano derecha llevaba una barra de oro, "de media vara de largo y dos dedos de grueso", que su padre la había dado, diciéndole que hincase con ella el suelo y estableciese" su asiento y corte" allí donde la barra "se hundiese con solo un golpe" (Garcilaso).

Empezó su marcha; pero al golpear la tierra no se hundía la barra hasta la deseada profundidad o chocaba sordamente contra el suelo rocoso, y continuaba adelante; hasta que llegó al valle del Urubamba, y en el cerro Huanacauri se hundió al primer golpe y ya no apareció. Allí decidió establecerse, y fundó la ciudad del Cuzco, centro de su nuevo imperio. Tanto él como su esposa, dirigiéronse a los antiguos pobladores de la región, haciéndoles saber que no iban en son de guerra; que sólo deseaban iniciarlos en el culto al Sol y poner a su alcance los recursos que éste les había proporcionado para hacer más llevadera y digna la vida.

Manco Cápac tomó la dirección de los hombres, a los cuales empleó en la recolección y el almacenamiento de los frutos, así como en la construcción de casas; y Mama Ocllo Huaco tomó la dirección de las mujeres, a las que enseño las artes del hilado y el tejido, y "como habían de hacer los demás oficios del servicio de casa".

En verdad, su significación histórica es bastante clara. Fue un Sinchi, que a la caída del Imperio de Tiahuanaco decidió encabezar la emigración de su pueblo hacia una región fértil y propicia; sin autoridad estaba amparada por el dominio sobre las artes de la guerra, y por sus conocimientos de agricultura, metalurgia y construcción; y su fuerza avasalladora tuvo el aliento de la Solidaridad que en su pueblo había labrado la tradicional vinculación con un tronco ancestral lejano, un tótem al cual rendían culto. Sin experimentar contrastes, llegó hasta Paruro, y allí se estableció algún tiempo; más, al aproximarse al lugar donde fundaría el Cuzco, le opusieron sus habitantes alguna resistencia; sufrió alguna derrota y la muerte de algunos Sinchis que lo seguían (conforme lo recuerda la leyenda quechua de los hermanos Ayar); pero venció a los de Quirumanta y de Huanacauri, a los de Colcabamba y de Huaynapata, y, finalmente, a los ayllus guallas, alcabizas y sahuasirais.

Para afianzar su conquista inició una política de alianzas con las gentes de estos ayllus y enseño a los vencidos las artes de la paz. Gobernó largos años, y murió a mediados del siglo XII.

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